Le advirtió de que el amor no era más que odio en su versión más primitiva.
Posesión exhaustiva, la eterna dictadura de exclusividad y afecto. Podría odiarle siempre por no poder coser su piel a la suya, por no poder respirar el mismo aire ni compartir cada escalofrío.
A él la idea le resultaba divertida.
Cuando lo hizo, cuando se incorporó en la cama, la miró muy serio y dijo "te quiero", era ya la quinta vez que ella le hacía prometer que jamás firmaría su sentencia, pero dijo "te quiero" y ella le escuchó en silencio, pestañeó tres veces y finalmente plantó un beso en su clavícula, rendida. En la habitación había velas por todas partes, lo recordaría siempre. La luz tiritaba en las paredes, sus sombras temblaban.
Ella le odió más que nunca. Y nunca, nunca más, volvieron a quererse.
(...)
martes, 20 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
XXXV Salón del libro infantil y juvenil
Buenos días! Os cuento que mañana estaré en el I encuentro de jóvenes escritores que organiza el XXXV Salón del libro infantil y juvenil. Podéis encontrarnos a las 18.00 en el Centro Cultural Galileo, aquí en Madrid. Os invito a todos y todas a que os acerquéis para que pasemos un buen rato hablando de lo que más nos gusta, la literatura. El salón promete, y es que además de este encuentro se entregarán los Premios Lazarillo, habrá talleres, teatros... una oportunidad única para ir solo, en familia o con los más pequeños.
SÁBADO 17
18:00.
En estos momentos de cambio que está sufriendo todo el sector de la literatura infantil y juvenil, se están abriendo paso numerosos autores jóvenes que, por diferentes caminos, ven cumplido su sueño de publicar. En este I Encuentro de Jóvenes Escritores los propios creadores plantearán cuestiones básicas acerca de cómo perciben ellos el panorama actual, cuáles son sus técnicas de trabajo, qué dificultades y facilidades han encontrado desde que comenzaron, cuál es el papel del escritor de hoy en día, qué uso le dan a las nuevas tecnologías, qué relación mantienen con sus lectores, o qué consejos les ofrecerían a quienes comienzan ahora su andadura, entre otras cosas. Un evento ineludible para los amantes de la literatura donde tendrán la oportunidad de conocer de primera mano la labor de los nuevos creadores.
Participan:
Anissa B. Damon, autora de la saga Éxodo (ediciones Ámbar).
Javi Araguz, autor de la trilogía El mundo de Komori (Marenostrum) y coautor de La Estrella (Viceversa)
Jara Santamaría (Ganadora del premio Jordi Sierra i Fabra por Te comerás el mundo (SM)
Javier Ruescas, autor de la trilogía Cuentos de Bereth (Versátil) y Tempus Fugit. Ladrones de Almas (Alfaguara)
jueves, 15 de diciembre de 2011
Canción de amor y muerte
Por mi entrada número 100, una canción que merece ser tratada como poesía. "Canción de amor y muerte", a cargo de Iván Ferreiro.
Hoy, marchita y cansada. Besarte infectada desde el corazón. No hay dolor.
Hay una luz tenebrosa, no te pongas nerviosa, que ya nada te hará de verdad.
Y tú serás la princesa que me muerde y me besa y transforma mi piel en papel.
Y yo seguiré aquí a tu lado, a pesar de lo raro que sea nuestro amor, este amor.
Tras el viento, a tu encuentro. Eterno vagar por el desierto.
Ya lo entiendo; somos todo esto y voy contigo hasta el final, con lo puesto.
Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor, que todos miran mal.
Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Guapa y peligrosa, no te limpies la ropa, que me gustas así, para mí.
Y es que, a pesar de la muerte, de la vida o la suerte, yo siempre te querré. ¿No lo ves?
Es un cuento y lamento que no haya un final, de momento.
Y lo intento, todo el tiempo, que no haya un final, de momento.
Hoy descubrirán la reacción de este motor que arde hasta el final.
Será mi voz la conclusión de todo lo que hay, todo lo que vendrá.
Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor, que todos miran mal.
Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Marchita y cansada, besarte infectada fue mi decisión.
No hay dolor.
Hoy, marchita y cansada. Besarte infectada desde el corazón. No hay dolor.
Hay una luz tenebrosa, no te pongas nerviosa, que ya nada te hará de verdad.
Y tú serás la princesa que me muerde y me besa y transforma mi piel en papel.
Y yo seguiré aquí a tu lado, a pesar de lo raro que sea nuestro amor, este amor.
Tras el viento, a tu encuentro. Eterno vagar por el desierto.
Ya lo entiendo; somos todo esto y voy contigo hasta el final, con lo puesto.
Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor, que todos miran mal.
Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Guapa y peligrosa, no te limpies la ropa, que me gustas así, para mí.
Y es que, a pesar de la muerte, de la vida o la suerte, yo siempre te querré. ¿No lo ves?
Es un cuento y lamento que no haya un final, de momento.
Y lo intento, todo el tiempo, que no haya un final, de momento.
Hoy descubrirán la reacción de este motor que arde hasta el final.
Será mi voz la conclusión de todo lo que hay, todo lo que vendrá.
Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor, que todos miran mal.
Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Marchita y cansada, besarte infectada fue mi decisión.
No hay dolor.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Niebla
Hablaban.
Perdidos en la niebla espesa que lamía la hierba a su alrededor. Se pasaban el cigarro despacio, tocándose los dedos, mezclando su aliento blanquecino con el aire y sintiéndose fugazmente invisibles. Sumergidos en la grieta del tiempo, al borde del hundimiento pero parando para tomar aire.
-No tardaré en irme -pequeñas bocanadas, cada vez más débiles, cuando él prendía el mechero y lo acercaba a su rostro para reavivar el pitillo mientras le rozaba las manos enrojecidas por el frío.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Absurdo infinito.
"Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos".
- Julio Cortázar. Rayuela.
"Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito"
martes, 29 de noviembre de 2011
China, algo más que cifras
Hablar de China es enfrentarse al miedo a lo desconocido. Cuando un occidental se acerca a ella, le viene a la cabeza inevitablemente el apelativo de “gigante asiático”, y de inmediato comienza a hablar de números, de PIB, de exportaciones, de potencia emergente, de “segunda economía mundial”. Pero China es algo más que cifras.
Muchos autores coinciden en que el auge de China en el comercio internacional va a desarrollar un nuevo orden mundial más descentralizado, que dé lugar a una nueva concepción de mercado, quizás más basada en el “capitalismo de estado”. No obstante, rara vez nos paramos a pensar qué conlleva un protagonismo tan evidente de China, más allá de los valores económicos. Son más cosas las que el país asiático puede exportar si sus decisiones adquieren relevancia a nivel internacional. Lamentablemente, no todas son buenas.
China es un país muy avanzado económicamente, pero socialmente le queda todavía mucho camino por andar. El Partido Comunista de China (PCCh) ha aniquilado desde los años 50 a toda una corriente de intelectuales por ser considerados contrarrevolucionarios, y desde entonces no se ha escuchado a una voz que no sea la oficial, la del Partido, la comunista. Mientras tanto, ante la pasiva mirada internacional, el Gobierno Chino ha perpetrado crímenes de manera continuada, ha vulnerado los derechos humanos de toda disidencia y pasado por alto las denuncias de organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional.
Baste decir el nombre de Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz en 2010 por la redacción de la carta 08, un texto que a cualquier ciudadano de un país democrático pudiera parecerle evidente e inofensivo. Xiaobo fue encarcelado y su concesión del Nobel fue duramente criticada y censurada por el gobierno chino. No se puede olvidar tampoco a Ai Weiwei, artista que también fue detenido ilegalmente. Hay más, claro. La lista es larga: la represión en el Tíbet, el tráfico de órganos contra los practicantes del Falun Gong…
La represión, la práctica ausencia de derechos humanos, es desalentadora. Quizás por eso a muchos les entra el vértigo cuando piensan en ese nuevo orden mundial que, según anuncian las previsiones del FMI, estará controlado por China en 2016. EEUU, sin ir más lejos, observa al país asiático con recelo, pero no lo pierde de vista. No es baladí que en la última visita de Obama a Asia, con motivo de la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, se reuniese tanto con el Primer Ministro Wen Jiabao como con el presidente Hu Jintao. Sus relaciones son tensas; mientras Obama acusa a China de no cumplir las normas en cuanto a la cotización de sus divisas, China le acusa de interponerse en las disputas que mantiene con otros países asiáticos por las islas Spratly y Paracel.
China está tensa. EEUU ha anunciado que a partir de 2012 desplegará tropas en Dar-win (Australia), completando así un eje que se extiende también en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam. Pero es evidente que también a Obama le sudan las manos cuando piensa en el país asiático. Por eso tanto control. EEUU tiene a China en su punto de mira.
No es el único. Los occidentales tememos a China, con el mismo recelo con el que se teme a lo misterioso e indescifrable. El Partido Comunista está lejos de ser un partido democrático, pero es un error de todos el asimilar a China con el PCCh que ahora mismo le gobierna. Los tiempos cambian, y la globalización llega para todos, tarde o temprano. China ha concentrado todos sus esfuerzos en la eliminación de la disidencia y de ideas contrarrevolucionarias, pero en algún momento descubrirá que cerrar las redes sociales (Facebook y Twitter están prohibidas) poco puede hacer para frenar la información que los chinos reciban desde occidente.
Tarde o temprano, los ciudadanos descubrirán que existe una alternativa. Quizás dentro de no mucho estemos hablando de una primavera china. En la actualidad, al menos, aumenta la escolarización de los niños, aumenta asimismo el PIB y la calidad de vida de sus habitantes, y se revela una cierta occidentalización de la cultura china. Poco a poco, todos imitamos, todos nos parecemos. Los países árabes del mediterráneo celebran ahora elecciones democráticas. China, por el momento, celebra ferias de gastronomía internacional y adopta al perro como animal de compañía. Tal vez esto solo sea el comienzo.
lunes, 28 de noviembre de 2011
El invierno árabe
Ha llegado la hora de Egipto. Hombres y mujeres aguardan en largas colas desde las 8 de la mañana para votar en las primeras elecciones sin Hosni Mubarak. Han tenido que esperar más de 30 años, pero los ciudadanos egipcios pueden recoger ya los frutos de la primavera árabe y los partidos políticos, tras las sombras bajo el mandato de Mubarak, podrán ser elegidos de manera democrática. Al menos, esa es la teoría.
No escasea el escepticismo a nivel internacional, ni tampoco entre los propios votantes. Conviene recordar que desde hace algunos días se producía una nueva oleada de revueltas que se saldaba con la intervención del ejército. La sangre corre en el país del Nilo con un caudal preocupante. Algunos, incluso, apuntan a que las cifras son más escandalosas que cuando todavía estaba Hosni Mubarak en el poder. La escritora cairota Ahdaf Soueif afirmaba: “hemos tenido 40 víctimas mortales en sólo cuatro días: esto es peor que con Mubarak.”
Tras su cese del poder, es el mariscal Mohamed Tantaui su sucesor provisional hasta junio, cuando termine el larguísimo y complejo proceso electoral. Mientras tanto, el SCAF (Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas) ha empleado la fuerza física contra la revolución, con actuaciones espeluznantes, como la matanza a la minoría copta que se manifestaba en El Cairo de forma pacífica en el pasado mes de octubre. La agresividad no frena con el paso de los días. Muy al contrario, Tantaui, mostraba una actitud amenazante con respecto a las elecciones, asegurando “consecuencias extremadamente graves” contra los “alborotadores” que interfirieran en el proceso.
Muchos se cuestionan si éstas serán limpias. Los ciudadanos no olvidan que Tantaui fue uno de los más cercanos colaboradores de Mubarak, y la tradición democrática de este país deja mucho que desear. No obstante, los egipcios depositan su confianza en las urnas, y los medios de comunicación hablan de éxito. En cualquier caso, una cosa está clara: Egipto se juega la credibilidad de su sistema democrático en estas elecciones. Y la Comunidad Internacional, por el momento, no le mira con buenos ojos.
Con respecto al ganador, todo apunta a los Hermanos Musulmanes, grupo político partidario de un gran protagonismo de la religión islámica en la vida política. Si los pronósticos se cumplen y los Hermanos Musulmanes se erigen como ganadores en la legislativa, la nueva constitución estaría basada en la Sharía (ley islámica) y las minorías religiosas, como los coptos, habrían de buscar su lugar en el país con una cierta dificultad.
Egipto no está solo. Se prevé que los frutos de la primavera árabe sean, a grandes rasgos, gobiernos islamistas. Túnez encontraba en Rachid Ghannouchi, líder islamista, al presidente de su primer gobierno tras la caída de Ben Alí. El mismo camino seguía Marruecos, que daba el poder al partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD). También en Libia el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdel Yalil, instauraba la Sharía hasta la convocatoria de elecciones. Las consecuencias aún están por revelarse. Sin ir más lejos, el caso de Libia trajo consigo la despenalización de la poligamia (pues así lo estipula la ley islámica), lo cual supuso un retroceso para las mujeres libias.
La Unión Europea critica duramente la islamización democrática de los países árabes, motivada en parte por este tipo de vulneraciones de los derechos de la mujer que una interpretación radical del Corán puede llevar consigo. Pero sus críticas tienen sus principales raíces en ese falso paternalismo que siempre ha mostrado el mundo occidental con los países árabes. No es momento de ser hipócritas, no creamos ser los más adecuados para velar por los intereses de la población árabe; hagamos memoria. No hace mucho Sarkozy recibía con los brazos abiertos a Gadafi y meses después vitoreaba en Trípoli su felicidad ante una Libia libre del dictador. Las preocupaciones de quienes ahora critican el islamismo en la vida política no siempre han ido más allá de los intereses petrolíferos.
El islamismo es peligroso, es cierto, cualquier radicalismo que ignora o minusvalora a parte de su sociedad, lo es. En ese aspecto, cabe reconocer que a la Unión Europea le mueve un escepticismo motivado, pero muchas veces peca de soberbia. Nuestro imaginario nos dicta que una democracia debe ser laica, entre otros muchos patrones que hemos asimilado como únicos e irremplazables. Sin embargo, una democracia no es más que la libertad en su estado más puro: la libertad de los ciudadanos por elegir qué desean para su país. Si lo que ellos ansían es, y así se demuestra en las elecciones, un gobierno islámico basado en la Sharía, a la Unión Europea no le queda otra que aceptar la heterogeneidad de la raza humana.
Lo que sí debe preocupar, no solo a la Unión Europea, sino de manera especial a la ONU, es la verdadera transparencia de las elecciones en unos países con una trayectoria democrática débil o problemática. Hasta ahí radica la función de Naciones Unidas.
Hoy es el turno de Egipto. En febrero llegará el de Yemen, y se prevé que el de Libia tenga lugar también en los próximos meses. La primavera árabe se hace invierno, y evidentemente ya no todo son flores. Decae la esperanza y llega el frío. Pero muy lejos de la crítica fácil hacia lo diferente, muy lejos de considerar el modelo occidental como único modelo legítimo, la ONU deberá vigilar, proteger, que todos y cada uno de los ciudadanos tengan derecho a decidir de manera libre el modelo de estado que desean.
No olvidemos la primera lucha que motivó las revueltas que comenzaban hace casi un año en Túnez. No olvidemos su auténtico objetivo: no era otro que la libertad.
Texto: Jara Santamaría
Imagen tomada de El País.
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