Inocente y canalla. A partes iguales.
Dos protagonistas que de príncipe y princesa tienen poco. Dos personas que se quieren pero que no pueden, no saben, no quieren estar juntas. Un Madrid encantado y desencantado, donde los hilos del destino se mueven por los tejados de Malasaña entre las zarpas de un gato caprichoso.
El estilo de Carlos Salem, que podría decir lo que a él le diese la gana y hasta la mayor tontería sería un puñetero poema.
En fin, que me encantó. Como todo lo que escribe.